La SJS: Fidelidad a la Iglesia de Hoy y Siempre

A raíz de los cuestionamientos dirigidos a los sacerdotes de la Sociedad Jesucristo en Guayaquil-Ecuador maximizados por un par de ambiguos artículos de prensa debido a su postura conservadora y en especial por lo que sucede con el actual papado, es preciso recordar que en la historia de la Iglesia Católica descrita por el historiador Roberto de Mattei han existido tanto persecuciones externas como crisis internas. Un sinnúmero de papas y antipapas lo testimonian. La primera crisis en el Concilio de Jerusalén año 50 donde Pablo reprobó la conducta del primer papa Pedro en las confrontaciones con los paganos. La crisis arriana, siglo IV, Arrio, sacerdote de Alejandría quién afirmaba que Jesús no era igual que el Padre. El donatismo iniciado por un obispo de Cartago; el pelagianismo; el nestorianismo. Herejías que pueden ser investigadas. En el Siglo VII con el papa Honorio quién avaló el monotelismo aceptando que Jesucristo mantenía dos naturalezas, la humana y la divina.

Entre el año 882 y el 1046, cuarenta y cinco Papas y antipapas, de los cuales 15 depuestos, 14 asesinados, aprisionados y exiliados. Ni que decirde la conducta del Papa Esteban VI, que exhumó el cadáver de su antecesor exponiendo su cuerpo ante el sínodo cortando sus dedos y arrojado al Tiber. Enel Siglo XI, durante cierto tiempo 3 papas a la vez (Benedicto IX, SilvestreIII y Gregorio VI). Más adelante, papa Benedicto X procesado por simonía y perjurio. Papa Juan XXII (año 1316-1334) condenado como hereje por mantener la tesis de que los justos después de la muerte no gozan de la visión beatífica de Dios, hasta el juicio universal. Papa Alejandro VI elegido válidamente pero con intrigas simoníacas. León X elevado al papado sin ser todavía sacerdote y que condujo la finalización del Concilio de Letrán pocos meses antes que Martín Lutero clavara sus 95 tesis en la puerta de la Catedral de Wittenberg. León XIII con el acuerdo que hizo entre Iglesia y la revolución francesa. El amor yel respeto por la Iglesia no significan una incondicional aprobación de las acciones de sus supremos representantes.  Con estos antecedentes pretendo demostrar que el verdadero católico no es perturbado en su Fe por los errores cometidos por sus Vicarios y aún siendo así, el Espíritu Santo nunca ha dejado de asistir a su Iglesia. El Magisterio no debe estar por encima de la Tradición que fue iniciada por el mismo Jesucristo como su Jefe y Fundador al transmitir a sus discípulos un depósito de verdad a ser difundido en el  curso de los siglos, hasta los últimos confines de la tierra. No hay tradición sin Magisterio, pero el Magisterio sea alimenta de la Tradición que custodia y transmite. En orden de importancia, primero la Tradición, después la Iglesia y sucesivamente el Magisterio.

La Iglesia Católica está compuesta por quienes tienen el deber y la misión de enseñar  (Iglesia Docente) y por quienes reciben la enseñanza de sus pastores (Iglesia Discente), por tanto junto a  la infalibilidad en el enseñar existe también una infalibilidad en el creer. El juicio del simple fiel no es obviamente infalible, pero el conjunto de los fieles no puede equivocarse en el creer. La Iglesia tiene la misión de custodiar, predicar y retransmitir íntegra y fielmente hasta el fin de la historia la doctrina recibida por Cristo, tanto la Docente como la Discente. La fe no es producto de un mero razonamiento, sino la intuición de la Verdad Divina.

Si llegamos a encontrar que la doctrina es trastocada por cualquier integrante de la Iglesia Católica y donde el sacerdote que,  adoptando una actitud de resistencia frente a una enseñanza de la autoridad eclesiástica que comporta un peligro para la fe deberá ser entendida no como “desobediencia”, sino por el contrario como una fidelidad y más profunda unión a la Iglesia y la Tradición.

Al topar temas como la comunión de divorciados, la condición de homosexuales  debemos atañernos a  la Tradición. De hecho, con la Sagrada Escritura son las dos fuente de la Palabra de Dios divinamente asistida.

Lo único que hacen los sacerdotes de la Sociedad Jesucristo se encuentra inspirada en las mismas palabras de san Pedro: “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”

Ab. Ricardo Valero M.

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